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Mi código QR no se escanea: por qué y cómo arreglarlo

Casi siempre es una de ocho cosas, y las primeras tres explican la mayoría de los casos. Van ordenadas por frecuencia real, así que si vas de arriba hacia abajo probablemente encuentres el problema en el primer minuto.

1. Falta el margen blanco alrededor

Es la causa más común y la menos conocida. Un código QR necesita un borde vacío de al menos cuatro módulos, es decir cuatro veces el ancho de uno de sus cuadraditos chicos. Sin ese margen, el lector no distingue dónde termina el código y no lo reconoce.

Pasa siempre que alguien recorta el código justo al borde, lo pega contra el filo de una tarjeta o le arrima un texto a un costado. La solución es dejar alrededor un espacio limpio de aproximadamente el 10 por ciento del ancho del código, y que ese espacio sea del mismo color claro del fondo.

2. El contraste es insuficiente o está invertido

Los cuadrados tienen que ser oscuros y el fondo claro. Si elegiste un color pastel para los cuadrados, o un fondo medio oscuro, el lector duda. Y si invertiste el esquema, claro sobre oscuro, algunos teléfonos lo leen y otros no.

La prueba rápida: mira el código con los ojos entrecerrados o pásalo a escala de grises. Si los cuadrados no se distinguen con claridad del fondo, la cámara tampoco los va a distinguir. Vuelve a oscuro sobre claro y el problema desaparece.

3. Es demasiado chico para la distancia

La regla es una décima parte de la distancia de lectura: 3 centímetros para leer a 30, 20 centímetros para leer a 2 metros. Y hay un piso absoluto de 2 por 2 centímetros por debajo del cual la impresión empasta los cuadraditos, sin importar la distancia.

Si el código está en un cartel alto o lejano, mide la distancia real a la que va a estar la persona, no la que imaginaste en el diseño. Es un error habitual: en la pantalla el QR se ve enorme, en la pared queda a cuatro metros de cualquier ojo humano.

4. Guarda demasiado texto

Cuanto más contenido, más cuadraditos y más finos. Una dirección web larga con parámetros de campaña, o una vCard con todos los campos completos, produce un código denso que necesita bastante más tamaño e iluminación para leerse.

La solución es reducir lo que guarda: acorta la dirección, quita los campos que no hacen falta en la vCard, o si es un texto largo pásalo a una página web y usa un QR de enlace. Un código con menos información es literalmente más fácil de leer.

5. Reflejos y superficies curvas

Si el código está en papel brillante, plastificado, detrás de vidrio o sobre metal, el reflejo de una lámpara puede tapar justo la parte que la cámara necesita. La persona mueve el teléfono, no funciona, y desiste.

Elige acabado mate cuando puedas. Si no puedes, agranda el código alrededor de un 20 por ciento para dar margen. En superficies curvas como botellas o latas, ubica el código en la zona más plana y pruébalo en el envase real antes de mandar la tirada.

6. El logo tapa demasiado

Los códigos QR toleran cierta obstrucción gracias a la corrección de errores, hasta cerca del 30 por ciento en el nivel más alto. Pero ese margen no es un permiso: es el colchón que te protege de manchas, arrugas y mala luz. Si lo gastas entero en el logo, no queda nada para el mundo real.

Quédate por debajo del 15 por ciento del área, centrado, y no tapes nunca los tres cuadrados grandes de las esquinas: son los que el lector usa para orientarse y sin ellos el código es ilegible.

7. La impresión salió mal

Una impresora con poco tóner, un cabezal sucio o papel poroso pueden hacer que los cuadraditos salgan grises, corridos o empastados. Se nota mirando el código de cerca: los bordes tienen que ser filosos, no difusos.

Si imprimiste desde una foto o una captura de pantalla del código, ahí está el problema: la imagen ya venía degradada. Descarga el PNG original, o mejor el SVG, e imprime desde ese archivo.

8. El código está bien y el destino está roto

Vale distinguir dos fallas que se sienten iguales. Si el teléfono no reconoce nada al apuntar, el problema es el código. Si el teléfono lee el código y muestra la dirección, pero después la página no carga o da error, el código está perfecto y el problema es el destino.

En este segundo caso revisa que la dirección esté bien escrita, que incluya el dominio completo y que la página funcione si la abres a mano en un navegador. Es sorprendentemente frecuente descubrir que el QR estuvo bien todo el tiempo.

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