Colores para códigos QR: qué funciona y qué no
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Un código QR no tiene que ser necesariamente negro sobre blanco. Sí tiene que cumplir una condición que no es negociable: los módulos, los cuadraditos que forman el dibujo, deben ser claramente más oscuros que el fondo.
Casi todos los problemas de escaneo por color se explican con esa única regla. Y el error más caro, el que obliga a reimprimir, es el que la invierte.
Por qué un código invertido falla
Un código invertido es el que tiene los módulos claros sobre un fondo oscuro: por ejemplo blanco sobre negro. Estéticamente puede quedar muy bien, y por eso aparece seguido en diseños de marca.
El problema es que la especificación del formato asume módulos oscuros sobre fondo claro, y muchos lectores buscan exactamente ese patrón. Algunas cámaras modernas se las arreglan con un código invertido, pero otras no, y no hay forma de saber de antemano cuál va a tener quien escanea. Un código que funciona en tu teléfono y no en el de la mitad de tus clientes es, a efectos prácticos, un código roto.
Por eso esta herramienta solo ofrece combinaciones de oscuro sobre claro en sus presets. Si estás decidido a invertir, probalo antes en varios teléfonos distintos, y asumí que vas a perder una parte de los escaneos.
Cuánto contraste hace falta
La diferencia entre el color del código y el del fondo se mide como una relación de contraste. Para lectura de códigos conviene una relación cómoda, bastante más alta que la que se acepta para texto, porque la cámara trabaja con condiciones de luz que no controlás: sombra, reflejo, papel amarillento, tinta que corrió.
Esta herramienta avisa cuando la combinación elegida queda por debajo del umbral recomendado. Ese aviso no es decorativo: es el punto donde el código empieza a fallar en condiciones reales aunque en pantalla se vea perfecto.
Un detalle que sorprende: el contraste no es lo mismo que la diferencia de tono. Un rojo intenso y un verde intenso se ven muy distintos y, sin embargo, tienen una luminosidad parecida, así que para una cámara pueden ser casi el mismo gris. Lo que importa es la diferencia de claro a oscuro, no la de color.
Combinaciones que funcionan y que no
Funcionan bien los oscuros saturados sobre blanco o sobre un claro muy suave: azul marino, verde botella, bordó, violeta oscuro, gris muy oscuro. Todos ellos mantienen la luminosidad baja y se leen igual que un negro.
Fallan los colores medios sobre blanco, como un celeste, un naranja o un amarillo: se ven fuertes pero son claros, y la cámara no distingue bien el módulo del fondo. Fallan también las combinaciones de dos colores medios, como marrón sobre verde oliva, y cualquier cosa clara sobre fondo oscuro.
Los degradados son un caso aparte. Uno suave entre dos tonos oscuros de la misma familia suele funcionar. Uno que va de un color oscuro a uno claro rompe el código en la zona donde el contraste se pierde, y el problema es que esa zona puede quedar justo sobre un patrón crítico.
El fondo transparente y otras trampas de impresión
Un código exportado con fondo transparente no tiene fondo propio: adopta el del material sobre el que se imprima. Si termina sobre un color medio u oscuro, el contraste desaparece y el código deja de leerse aunque el archivo estuviera bien.
La transparencia sirve cuando sabés con certeza que abajo va un fondo claro y liso. Si el código va sobre una foto, sobre una textura o sobre un color que todavía no está decidido, es más seguro exportar con fondo blanco.
Y el error clásico de impresión, que no es de color pero se le parece: quitarle el margen blanco al código para que entre más chico. Ese margen forma parte del formato y sin él muchos lectores no encuentran el código. Si te falta espacio, achicá el código, no su margen.