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Código QR para reseñas de Google

Un QR de reseñas lleva al cliente directamente al formulario de opinión de tu ficha de Google, con las estrellas listas para tocar. Sin buscar el negocio, sin bajar por la ficha hasta encontrar el botón. Ese recorrido, que parece corto, es donde se pierde la mayoría de las reseñas que la gente tenía intención de dejar.

La cantidad y la frescura de las reseñas influyen en cómo aparece tu negocio en el mapa cuando alguien busca cerca. Por eso un cartelito con este código en el mostrador, en la mesa o en el ticket suele mover más la aguja que cualquier otra acción de bajo costo.

Cualquier dirección web. El https:// lo ponemos nosotros.

Tu código QR

Cómo funciona

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    Consigue tu enlace de reseñas

    Entra a tu Perfil de Empresa de Google, busca la opción de pedir reseñas y copia el enlace corto que te da. Es una dirección del tipo g.page/r/... que abre el formulario directamente.

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    Pega el enlace y genera el código

    Escanéalo con tu teléfono antes de imprimirlo: tiene que abrir la ventana de calificación de tu negocio, no la ficha general.

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    Descarga e imprime con una llamada a la acción

    Agrega una frase corta al lado del código. Un cuadrado sin explicación no le dice a nadie que ahí se deja una opinión.

Dónde ponerlo y en qué momento

El momento importa más que el lugar. La mejor reseña se pide cuando el cliente está conforme y todavía está en el local, no dos días después por correo. En un restaurante, eso es junto a la cuenta. En una peluquería o un taller, al entregar el trabajo terminado. En un hotel, en el mostrador al hacer la salida.

Los soportes que mejor funcionan son los que quedan en la mano del cliente o frente a sus ojos mientras espera: el portacuentas, una tarjeta dentro de la bolsa, un cartelito junto a la caja, el reverso del ticket. Un cartel alto en la pared se ve pero no se escanea, porque nadie saca el teléfono para leer una pared.

Lo que no se puede hacer, y por qué conviene saberlo

Las políticas de Google prohíben ofrecer algo a cambio de una reseña: descuentos, un café gratis, participar en un sorteo. Tampoco se pueden filtrar las opiniones, es decir, mostrar el código solo a los clientes contentos y desviar a los demás a un formulario interno. Las dos cosas pueden costar la eliminación de las reseñas conseguidas así, y en casos repetidos la suspensión de la ficha.

Lo que sí se puede es pedirlas, y ahí no hay ninguna restricción. Pedir a todos los clientes por igual, de forma clara y sin condicionar el contenido, es la práctica correcta y la que sostiene el resultado en el tiempo.

Una advertencia práctica sobre las opiniones negativas: van a llegar igual, con QR o sin él. Lo que cambia la percepción de un negocio no es no tener reseñas malas, es tener muchas buenas alrededor y respuestas educadas a las malas. Un negocio con cuatro coma dos y doscientas opiniones transmite más confianza que uno con cinco estrellas y tres.

Preguntas frecuentes

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