Código QR para carteles inmobiliarios
Un cartel de venta o alquiler tiene lugar para tres datos y un teléfono. La ficha completa de la propiedad tiene veinte fotos, el plano, los metros, los gastos y la ubicación. El código QR es lo que une las dos cosas: quien pasa por la puerta escanea y ve todo en su teléfono, en el momento exacto en el que está mirando la fachada.
Ese momento es el que se pierde sin código. Alguien camina, le gusta la casa, saca una foto del cartel para llamar después y nunca llama. Con el QR, esa persona entra a la ficha en el instante en el que tiene más interés, que es parado en la vereda.
Cualquier dirección web. El https:// lo ponemos nosotros.
Tu código QR
Empieza a escribir y tu QR aparece aquí al instante.
Cómo funciona
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Copia el enlace de la ficha de la propiedad
El de tu web si la tienes, o el del portal donde está publicada. Conviene el propio dominio, porque el aviso de un portal puede vencer o cambiar de dirección.
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Genera el código y descárgalo en SVG
En un cartel grande el código va a ir a un tamaño considerable, y el SVG es el único formato que aguanta esa ampliación sin verse pixelado.
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Imprímelo grande y a la altura correcta
En un cartel de fachada, el código tiene que leerse desde la vereda. Como regla, el lado del código debe medir al menos una décima parte de la distancia desde la que se escanea.
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Verifica desde la calle
Escanéalo parado donde estaría un interesado, no desde medio metro. Es donde fallan la mayoría de los carteles impresos.
El tamaño es el problema, siempre
El error casi universal en carteles inmobiliarios es imprimir el código del tamaño de una tarjeta en un cartel de un metro colgado en un balcón del primer piso. Nadie lo va a poder escanear, y quien lo intente va a concluir que el código está roto.
La relación práctica es de uno a diez: para escanear a dos metros, el código necesita unos veinte centímetros de lado. A cinco metros, medio metro. Si el cartel va en una altura donde nadie puede acercarse, el código tiene que ser enorme o directamente no ponerlo y dejar el teléfono grande y legible.
En los carteles de vidriera, que es el otro lugar donde se usan, la distancia es mucho menor y con cinco centímetros alcanza. Ahí el problema pasa a ser el reflejo del vidrio: conviene pegarlo del lado de adentro pero orientado para que el sol no le dé de frente en el horario de más paso.
A dónde conviene apuntar el código
Lo ideal es la ficha de la propiedad en tu propio sitio. Es la única dirección que controlas: si el aviso de un portal vence, si cambia de plan o si la propiedad se publica también en otro lado, el código impreso sigue funcionando y siempre muestra información actualizada.
Si no tienes web, la segunda opción es el aviso del portal, con la advertencia de que esa dirección puede caducar. Y para una inmobiliaria con muchas propiedades, una alternativa práctica es que cada cartel apunte a una dirección propia y corta que redirija al aviso vigente: cuando la propiedad se vende, esa misma dirección puede llevar al listado de propiedades similares en lugar de a una página de error.
Ese último detalle es más importante de lo que parece. Un cartel queda colgado semanas después de que la propiedad se vendió, y cada escaneo que termina en una página de error es un interesado que se pierde. Redirigir a propiedades similares convierte un cartel vencido en una consulta nueva.