Código QR para cobrar con un enlace de pago
Este código abre el enlace de cobro que te da tu plataforma de pagos, para que el cliente pague desde su teléfono sin tener que escribir una dirección ni buscarte por nombre de usuario. Sirve para un puesto de feria, un servicio a domicilio, una clase particular o cualquier situación donde recibes pagos y no tienes una terminal.
Una aclaración importante antes de seguir: esto no es lo mismo que el QR interoperable que muestran las terminales de pago de los bancos y las billeteras virtuales. Ese lo emite tu plataforma de cobro y no se puede fabricar desde afuera. Lo que se genera acá es un código que abre tu enlace de pago, que es una alternativa válida y funciona en cualquier país donde tu plataforma opere.
Cualquier dirección web. El https:// lo ponemos nosotros.
Tu código QR
Empieza a escribir y tu QR aparece aquí al instante.
Cómo funciona
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Genera tu enlace de cobro
En tu plataforma de pagos, crea un enlace de pago o de solicitud de dinero. Puede ser por un monto fijo o abierto, según lo que ofrezcas.
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Pega el enlace y genera el código
Si el enlace es por un monto fijo, conviene que el cartel indique de qué producto o servicio se trata, para que el cliente entienda qué está pagando.
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Prueba el flujo completo
Escanéalo desde otro teléfono y llega hasta la pantalla de pago antes de usarlo con un cliente real. Verifica que el nombre que aparece sea el de tu negocio.
Qué mostrar junto al código
El cliente que va a pagar necesita saber tres cosas antes de escanear: a quién le paga, cuánto y por qué. Un código pelado en un mostrador genera desconfianza, y con razón: es exactamente la forma que tienen los fraudes de suplantación.
Por eso conviene que el cartel incluya el nombre del negocio, el monto si es fijo, y preferentemente el logo. Cuando el cliente escanea y la pantalla de pago muestra el mismo nombre que el cartel, la operación se completa sin dudas. Cuando muestra un nombre distinto, el cliente se detiene, y hace bien.
Seguridad: el riesgo real de un QR de pago pegado en la calle
Existe un fraude muy simple y muy extendido que consiste en pegar una calcomanía con otro código encima del código legítimo del comercio. El cliente paga, la plata va a otra cuenta y el comercio se entera al cerrar la caja. Le pasó a estacionamientos, parquímetros y puestos de feria en varios países.
Las defensas son igual de simples. Revisar el código físicamente cada tanto para ver que no haya una calcomanía superpuesta, sobre todo si queda a la vista sin vigilancia. Plastificarlo o ponerlo bajo un vidrio que dificulte pegar algo encima. Y mostrar el nombre del negocio en el cartel, para que el cliente pueda comparar con lo que le muestra la pantalla de pago.
Del lado del cliente vale la misma regla: antes de confirmar un pago hay que leer a nombre de quién está. Es el único paso que separa un pago normal de uno desviado, y lleva dos segundos.